SNTE, sindicalismo nauseabundo

marzo 27th, 2017 | by Redaccion

Gasto Social

César Peña*

El grupo de fascinerosos que controla el sindicalismo magisterial en Hidalgo, comandado por el porro Francisco Sinuhé Ramírez Oviedo, volvió a dar una muestra más de la brutalidad, simulación y que ese lugar se ha convertido en una sucursal de la mafia moderna donde se hereda la plaza como se hace dentro de los cárteles de las drogas donde el capo mayor palomea al sucesor.

Mostrando el mismo talante cínico de quien le entregó la estafeta, el nuevo líder Luis Enrique Morales, no tuvo el menor empacho en señalar que al interior de la sección 15 se practica la democracia, cuando sabemos que su grupo de choque “reventó” todas las asambleas donde se postularían delegados incómodos.

Ese fue el caso de Valentín Zapata, quien era el aspirante del Gobierno, pero no fue el único. Los delegados que el Movimiento de Bases logró ganar en sus secciones, fueron impedidos de entrar al salón donde se verificaba el Congreso mafioso, en que saldría necesariamente un lacayo de Ramírez Oviedo.

La llegada de Luis Enrique Morales no es ninguna prueba de “unidad” ni de respeto a las libertades de los agremiados. Fue, por el contrario, el signo más contundente del autoritarismo, la imposición y la degradación que se vive en el magisterio a causa de un sistema caníbal en que sobreviven los más fuertes.

Estos cuadros como Sinuhé y Morales, nacidos de la “Reforma Educativa”, son el reflejo de la degradación que se vive en todas las instituciones del Estado Mexicano, incluyendo el frente sindical, hoy hundido en la procacidad y la violencia. Este mismo modus, es el que se aplica en el frente político – electoral con la afrenta de ganar al precio que sea.

Días antes, el descrédito de Sinuhé Ramírez, acusado de innumerables delitos como enriquecimiento inexplicable de la noche a la mañana, tráfico y venta de plazas, mal uso del dinero de cuotas sindicales y una resucitada querella por el delito de violación, intentaron  enturbiar el proceso reduciendo a su gallo, pero con más de media decena de aspirantes –todos suyos-, era difícil que tuviera algún efecto.

El torvo dirigente que quiso venderse como un “ingeniero político y magisterial”, volvió a dejar constancia de su mano en este proceso, mostrando la parte más oscura aplicada a la sucesión interna. De inicio a fin de su periodo, Sinuhé será recordado como uno de los peores tiranos y el más fiel representante del fascismo, algo que en definitiva no le importa pues a cambio dispuso de cerca de mil 300 millones de pesos del sindicato que hizo feudo personal.

Para acallar a los pocos representantes de la prensa crítica que existen en el estado, Ramírez Oviedo y la camarilla de gangsters repartieron fajos de billetes en la víspera de la Asamblea pues no era asunto menor tratar de ocultar todas las trapacerías que ha cometido durante largos cinco años y que comenzarían a correr como reguero de pólvora previo al proceso interno.

Esa misma táctica de acallamiento de la crítica, fue lo que lo llevó a comprar su impunidad, es la misma con la que hoy inicia un nuevo periodo con otro rostro dentro de la sección 15 del SNTE. De Luis Enrique no se espera nada  diferente a lo hecho por Sinuhé; bajezas, porrismo, persecución, amiguismo, corrupción y sobre todo, protección absoluta al que le heredó el cargo.

Por cierto, llama la atención que también como Sinuhé, Luis Enrique haya sido gente muy cercana a Moisés Jiménez Sánchez, quien se mantuvo casi ausente en este proceso interno, algo inédito pues pese a todo, el último sigue siendo llamado líder moral del magisterio.

Seguramente la impugnación que los afectados interpondrán ante los órganos internos del SNTE no prosperará, pese a que fue perfectamente clara y documentada la maniobra en que hubo robo de urnas  y la intención deliberada por evitar que personajes como Zapata se convirtieran en delegados, pero en fin, así es nuestra “democracia” y sus altas dosis de “ejemplaridad”.

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* Escritor, periodista y economista