Osorio Chong, ¿por la libre?

septiembre 1st, 2017 | by Redaccion

Gasto Social

Por: César Peña

El priísmo, tras su Asamblea XXII, -según versiones impulsadas desde la cúpula tricolor-, había salido fortalecido y en incuestionable unidad frente al proceso electoral venidero del 2018. Los lisonjeros  comunicólogos en los medios no se cansaron de narrar las virtudes de que el jefe del partido, Enrique Peña Nieto, convertido en un nuevo monarca, haya logrado reagrupar los ánimos y los liderazgos en ese partido, dejando en claro que el alineamiento sigue siendo la huella del PRI.

                Y justamente desde ese día, comenzaron a aparecer con más fuerza los nombres de José Antonio Meade y Aurelio Nuño como los presidenciables. Tomaron espacios noticiosos y escenarios políticos una y otra vez ante una caballada que se ve incierta y lejana. Justo ese día, el hombre mejor posicionado del PRI en las encuestas, Miguel Ángel Osorio Chong, dejó de ser mencionado para esta sucesión. ¿La razón de ello?, no es difícil imaginarla, pero lo que queda claro es que el hidalguense no es el hombre de las confianzas del presidente pese a haber sido su principal apoyo durante todo el sexenio.

                Entonces, no todo fue tan terso en esta Asamblea XXII como quisieron retratar los juglares noticiosos. Una enorme grieta se abrió en ese momento y muchos son incapaces de verla pese a que es de tal magnitud, que representa que el PRI no quede ni cerca de pelear la máxima magistratura del país y se vaya a la tercera posición en la siguiente contienda electoral.

                 Sacrificar a su mejor carta, le traerá al priísmo un alto costo, más a la luz de los acercamientos que Osorio Chong se encuentra realizando con las dirigencias de algunos partidos lo mismo que de líderes y gente sin partido que hacen sospechar de su intento de ir por la libre, entiéndase una candidatura independiente, o bien, encabezar las siglas de algún partido satélite en ascenso como el PES, Nueva Alianza o bien, el propio Movimiento Ciudadano.

                Bien podría pensarse que el capital político de Osorio es pobre, pero no es así. Además de que fue visto en cadena nacional negociar con estudiantes politécnicos una huelga, así como dar la cara (algunas veces con raspones), en diversos conflictos a nivel nacional, es el que ha salido mejor librado del gabinete federal. En Hidalgo, cuenta con operadores políticos importantes y grupos de apoyo como el Grupo La Joya, que están listos para moverse cuando lo requiera.

                  Ahora bien, varios de los gobernadores y ex gobernadores que se encuentran hoy en la mira política, le deben a Osorio parte de sus responsabilidades y no dudarían en apoyarlo en una aventura así. Rafael Moreno Valle es uno de ellos, que incluso, bajo la misma pretensión podrían hacer equipo, lo mismo que otros más.

                Aventurar escenarios es complicado y poco factible, sin embargo, no es para nada descartable que el secretario de Gobernación opte por seguir los pasos de otros hidalguenses que buscaron afanosamente la candidatura presidencial como Manuel Sánchez Vite, Jorge Rojo Lugo, Adolfo Lugo Verduzco, Javier Rojo Gómez, Alfonso Corona del Rosal y desde luego, más recientemente, Manuel Ángel Núñez Soto.

                 El priísmo, que naufraga en el descrédito y los constantes señalamientos de corrupción a nivel federal como de sus ex gobernadores, se hundiría aún más de no lanzar a su mejor hombre y de empeñarse en ir con los consentidos del presidente como han sido llamados los secretarios de Hacienda y Educación Pública, cuyos nombres no dejan de ser citados.

                Esta obsesión no sólo les costaría perder la Presidencia de la República, sino confinarse en el tercer lugar, muy probablemente debajo de partidos como Morena y el PAN, entre quienes se ve, estará la disputa real por en el 2018 a reserva de lo que suceda con los albiazules y su proceso interno que ya los está desgastando cuando ni siquiera se ha definido una alianza con el perredismo.

                Sin duda, Osorio Chong no ganaría la carrera presidencial con otro u otros partidos ni siendo candidato independiente, pero él sabe que esta es su única oportunidad para buscarse ser presidente de la República. El ostracismo le aguarda en la senda política y todos en el PRI lo saben, por lo que la lucha interna en las siguientes semanas será intensa, casi épica, con los tiempos y exigencias presionando.

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*  Escritor, periodista y economista