Las Venganzas

marzo 27th, 2018 | by Redaccion

 

Gasto Social

César Peña *

Los casos de corrupción que se están destapando a nivel federal, tienen que ver más con una lógica de revancha entre quienes dirigieron los destinos del país durante este sexenio, que con una intención de acabar legítimamente con este mal que ha degenerado en una espiral de violencia estructural sin límites, cuyos componentes social y económico, sacan la peor parte.

No es gratuito que de repente la Auditoría Superior de la Federación, esa misma que mostró opacidad, tortuguismo y hasta falta de voluntad en todo el sexenio, en el último y penúltimo año destape casos que tienen que ver con el partido en el que milita el mismo presidente de la República, Enrique Peña Nieto.

Aunque eran insostenibles los casos de los ex gobernadores César y Javier Duarte, lo mismo que el de Roberto Borge, es sospechosamente inaudito que de la noche a la mañana aparezcan informes de la ASF confirmando infinidad de casos como la Estafa Maestra, el desvío de recursos a las universidades públicas como la UAEM, etc.

No es suspicacia que del otro lado, comiencen a destaparse el asunto de los sobornos de Odebrechet, que embarran a casi todo el Grupo Hidalgo, desde la entonces titular de la Oficina de los Pueblos Indígenas y hoy aspirante al Senado, Nuvia Mayorga, hasta a su secretario particular, Jorge Francisco Márquez Montes.

Los destinatarios de esta guerra de señalamientos y acusaciones no se pueden desdeñar: el presidente de la República Enrique Peña Nieto y su ex secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, atrapados en una lógica de poder insostenible por una sucesión sacudida por el cisma y el fin de las dinastías.

Si a todo el gabinete federal alcanzó el caso de la Estafa Maestra, que con sus 7 mil 760 millones de pesos, puso al descubierto desde Sedesol la más grande operación para desviar dinero a empresas fantasmas, es a su abanderado presidencial, José Antonio Meade, donde buscó llegar el mayor daño.

De repente, Santiago Nieto se erige en el fiscal incómodo cuando indaga desde la Fiscalía de Atención a Delitos Electorales (FEPADE), el destino de los sobornos de Odebrechet y su presunto financiamiento de la campaña de Peña Nieto en el 2012.

Este bombazo que tuvo que ver con la salida de Santiago Nieto de la FEPADE, se vuelve desde esta perspectiva, parte de la misma trama de quien ni siquiera recibió la primera senaduría plurinominal y se encuentra fuertemente resentido por haber sido excluido de la nominación presidencial cuando la sentía naturalmente suya.

La distancia entre Peña Nieto y Osorio Chong era visible desde comenzado el segundo tercio del mandato, en que el Grupo Hidalgo mantenía fuertes posiciones a nivel nacional, desplazando y hasta eclipsando al Ejecutivo.

El secretario de Gobernación junto al entonces procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, acumularon un poder indecible a tal punto que de continuar esta pérdida de credibilidad del Ejecutivo, que rayó hasta en el 20 por ciento, serían ellos quienes marcaran las pautas en el cierre del sexenio y con ello, estarían en posibilidades de nombrar al sucesor.

Eso es precisamente lo que no quería el Grupo Atlacomulco, que el poder se les escurriera por las manos ante lo que arriesgaron una carta peligrosa como era inmovilizar a Murillo, quitarlo de PGR tras el fiasco de Ayotzinapa y su “verdad histórica” para darle el último cuarto de la torre más lejana en Sedatu para luego, quitarlo de la escena pública.

Ya sólo quedaba Osorio, quien pese a todo seguía siendo la cara “amable” del régimen cuya conducción de la política interna era la mejor librada de todo el Gobierno Federal que desde luego no gustaba a Peña Nieto ni a Salinas, buscaron, de cara al sucesión, amarrarle las manos pues era el propio Osorio quien se encontraba en esa franca posibilidad.

Y es aquí donde entra la lógica de la venganza; si no obtuvo la candidatura que lo hubiera puesto con un pie en la máxima magistratura del país, y luego, no había posibilidades de lograr nada más, menos a la luz de la llegada de un partido opositor, es como se fortalece la hipótesis de la venganza y el desazolve de la cloaca PRI Gobierno que ahora vemos.

* Economista, escritor y periodista